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Mostrando las entradas de 2017

Etanol

Se apagó la estufa y aquí estoy. Frío no siento. Amortajado en el remanente de calor. No entiendo, no puedo, no quiero, no quiero porque no puedo, no puedo porque no quiero. Que sea lo que ustedes quieran. Les pertenezco. Hoy me han pegado. Hoy han visto el blanco que pongo ante ustedes. Hoy han lanzado los dardos. Hoy han acertado cada tiro y sigo circunvalando la diana.
Se apagó la estufa. No hay manera de encenderla, entiendan. No siento el frío. Mi carne es alcohol. Mi piel arde. Mis neuronas estallan y combustionan. Mis neuronas fluyen con palabras y ante ellas han esgrimido. Mis palabras he escupido y han sido repelido y en mi carne ardió la impotencia.
¿Por qué llovió hoy? ¿Por qué el paraguas permeó y mi tapado empapó? ¿Por qué me llueven vuestras palabras y no logro llegar a vosotros con una gota? Siempre creí que erais vois, soy yo y no hay nadie.

Han pervertido sobre mí mis técnicas. He sido yo ante ellos y lo han visto. Si yo he ejercido mi derecho a eludir sus controles s…

Gotas motas moscas

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Me desharé
de todo lo que siento
de todo lo que debo
de todo lo que tengo
me desharé

Me desharé
de todos los que me aman
de todos los que me odian
de todos los que me oyeron
me desharé

Me desharé
de desear
de poseer
de que me lleven
de que me traigan
de equivocarme
de tener razón

Me desharé


Hablo al aire

Es tu ausencia, el motor
La fantasía es mi alimento
Por tu imagen me desvelo
Te quiero soñar
Sueño que te quiero
Pierden hilo mis pensamientos
Se desmenusa mi carne en el desvelo
Rienda suelta a mis caprichos
En las horas de transición pierdo materia
Sueño con una armadura metálica
Fría insensible y firme contra tu falta
Aunque mientras faltas soy
Tal vez me mientas para verme lejos
Quizá ya no importe qué sea verdad
Y yo seré libre cuando entienda
Que no busco libertad

Hablo al aire

Suicidarse en otoño

Un día lo entendí. Veía pasar los árboles junto a las vías. Era mayo y muchos ya habían soltado sus hojas, otros no las soltarían bajó ningún concepto. Ya llevaba dos días viajando, quizás recién estuvieran enterándose de mi suicidio. Siempre que pensaba en ellos miraba hacia la parte trasera del tren. La irónica quietud del viaje estaba tornándose insoportable para entonces. Camino al baño sentí las miradas de los otros pasajeros, parecía ser que llevaba muy poco equipaje para ser uno de ellos. Llegué y cerré la puerta, seguía sintiendo sus miradas aunque nadie podía verme. Me encontré en el espejo sobre el lavamanos, demacrado como lo había estado toda mi vida. El reflejo me mostraba las imágenes de cuánto podía ser. En mis ojos se apagaba alguna luz y toda mi flácida musculatura se derrumbaba. La sola idea me transmitió la sensación del golpe en la mejilla contra el lavamanos. A punto de salir, habiendo solo dedicado el baño a drenar pensamientos, tiré la cadena para no generar más so…

Volviendo siempre

Giró el cartel, cerró el negocio. La noche tardaba en llegar, el invierno daba paso a la primavera. Cruzó el local para apagar las luces y lo hizo. Volvió a cruzar el local dispuesto a bajar las persianas y, al llegar a ellas, oyó los golpes. "Ya cerramos -pensó furioso por dentro- ¿No ve el cartelito, no ve que las luces están apagadas?" Se quedó agarrado a la cadena de la persiana. Levemente se escuchó querer abrir la puerta, la puerta se mantuvo firme. Nada por un rato. Asomó a ver y nadie había ya en la puerta. Luego de esperar otro rato, finalmente bajó la persiana. Volvió a la caja y contó. Ya había hecho la cuenta pero una vez más. El valor computado coincidía con el que tenía en sus manos. Algunos centavos más en la caja que lo que indicaba el sistema pero porque la maquina era aparatosa.
La calle lo recibió ahora con una liviana oscuridad. El aire todavía condensaba neblina. La neblina difuminaba y debilitaba la iluminación de la calle. Le dolía la cara, el viento a…
Soy un poema sin poeta
Soy versos fuera de la poesía
Paseo fuera de la comunidad
Echando lazos
Flechazos
Zarpazos

Me rodeo de sogas
Me rodeo de gente
Me rodeo de palabras
Me enfundo, enmascaro, careteo

Pido al sonido que grite
Que vibre y me agite
Sacuda mi corazón
para que no pare de latir
No puedo yo mantener el ritmo

La realidad es falsa
Conveniente
Impuesta
Puesta ahí para mí
No es mía, la debo, un préstamo eterno

No quiero lo que es
Nada de lo que es
Porque todo lo que es
Vuelve al mismo lugar
que nunca quise que fuera

Cronos

La habitación está oscura. La única luz que débilmente irrumpe viene del umbral que acabo de atravesar. Y un señor muy anciano está sentado en el extremo más oscuro. Lo conozco. Todos lo conocemos pero finalmente lo veo de frente. Tantas culpas eché sobre él sin siquiera mirarlo porque en cuanto te fijás en él es innegable, la culpa jamás pudo ser suya. No estoy muy seguro de por qué ahora me dirijo a él. Desde que entré todo lo previo parece tan lejano. Todo lo anterior al umbral. “Jamón y queso” le oigo decir “ya estás en la parte del jamón y queso”. No sé qué contestarle, un vago recuerdo, como reciente y distante a la vez, me hace demorar en responder: “no sé de qué me habla, señor”. “Sí, me entendiste” contesta y una línea se curva suavemente en una sonrisa condescendiente entre tantas arrugas. “Escucho las pausas” agrega a la vez que me dirige sus ojos hacia mí. Esos ojos. Dos globos oculares, con un hermoso iris dorado cruzado por las estrías que contraen y dilatan las pupilas…

Cachetadas y sopapos

Un baile frenético y esquizoide
Siento culpa para sonreír
La alegría me está matando
Río y río y río abajo te encuentro
Estas mirándome mal

No entendés
Sólo solo ahora
Pero en algún lugar no entendés
No te ves verme mal

La soledad me da vueltas
No contesta
Todo pierde gracia y diversión
¿Qué hago yo acá?

La corriente me arrastra
Siempre fue así y me atajé
Te atajé y te arrastré y ahora estás allá
Estallás, no, estallo, acá, yo
Estallo, te echo, me echás, te echás

¿Estás? No estás ya
Estabas ¿Estabas?
Estoy solo ¿Estoy?
¿Estaba? Tal vez no

Y fue siempre igual
Una larga orilla sin suelo
Un torrente seco
Y vos al final del recorrido
La ilusión eterna de tenerte en mis manos
La realidad imposible de perfilar
Salvo que te recorran mis dedos
Y encienda tus contornos
E ilumine la noche

Pero todo sigue siendo nada
No importa la luz
No importa la magia
No hay suelo y el río sigue seco

Te encontré una vez

Llegaste a mí en un sueño. Yo caminaba por una calle transitada y la luna se ocultaba tras las nubes. Estabas desperdigada en un contenedor de escombros como si los restos de una edificación. Me metí pisando la escoria, con delicadeza para no perder pie o estropear alguno de tus pedazos. Te recolecté de cada lugar en que te encontré. Te traje conmigo.
Hoy despierto cada día y estás junto a mí. En mi pequeña vida hice un humilde espacio para que fuera exclusivamente tuyo. Te veo cada mañana y te recorro cada noche. Como nunca antes, me invade la pasión. Veo mundos, veo dioses, creo. Ya sos parte de mí y mi existencia es ahora tan vasta. Cada vez que te reencuentro junto a mi lecho descubro una nueva emoción y revivo aquella primera cuando te encontré deshechada.
Lo siento tan vívido, tan presente. Una mixtura agridulce de desasosiego y esperanza. Tantas historias, tantas fantasías, a las cuales alguien había logrado desapegarse, quizás sin tanto esfuerzo. Tanto abandono pero el encuent…

Otro

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Los golpes retruenan en la madera de la vieja casa. Una de tantas que aún no fue derribada. Ya olvidada es el lugar ideal. Marchan cargando con el menor de los cuidados a alguien más. Afinando el oído se puede distinguir, entre los golpes secos de la madera, el rechinar de las articulaciones, un silbido neumático. Fríos como ellos mismos arrojan a otra persona en la habitación abandonada. El cuerpo contraído se desploma como inerte pero pronto, al saberse liberado, comienza a convulsionar. Las extremidades encuentran asidero en el suelo y los muros, palpan, reconocen las superficies. La integridad mental dura poco. Aún más pronto los ojos registran y desgarran las cuerdas vocales. El cuerpo vuelve a contraerse pero es imposible escapar. Los fantasmas están por todos lados. Esa garganta ya no vibra, solo de muy cerca se percibe el soplido de una respiración. Pequeños espasmos evidencian el burdo intento de ese cerebro de reconocer la vida en el cuerpo. No volverá a comer, no volverá a…

Es crin

Son largas los caminos y grandes las ilusiones
Es gris el asfalto y pálida la fantasía
Y nuestros pasos son los de alguien más

Caminamos con las caritas iluminadas
Corremos ciegos a matar el tiempo
Lloramos las penas que no acontecen
aún

Siempre ocurre que lo vemos morir
Sin que aún haya nacido
Pero ya es nuestro padre


Quisiera poder
Quisiera poder ofrecerte
Quisiera poder ofrecerte los colores que tenés detrás

Es que no puedo dejar de verte

Aquí tienen

Quieren que cante
y no quieren oír mi voz
Quieren que baile
pero este pie va acá
este otro va allá
Quieren saber lo que yo quiero
Quieren que haga lo que yo quiero
y no quieren que quiera esto
y no quieren que quiera aquello
Quieren verme a mí
pero que no sea yo
pero que no cante yo
pero que no baile yo
Quieren darme
y que no reciba yo
Quieren que dé
y no quieren recibir de mí
Quieren atajarme al vuelo entre sus palmas y que, al descubrirme, no sea yo
pero soy ustedes

Soñó

El sueño llegó. Muchas noches pasaron en que el cuerpo se desactivaba y reactivaba como si la madrugada se omitiera o realmente no existiera. Pero una noche el sueño llegó y entonces durmió. Todo su cuerpo se distendió verdaderamente, no fue solo un parpadeo. Los ojos esta vez se agitaron.
Primero las escenas se aceleraban frente a él. Todo pasaba y solo observaba. Inadvertidamente se encontró contestando a las palabras de una mujer como él. Estaban yendo a algún lugar de la universidad, los salones los esperaban pero ella tomó otro camino y los corredores vacíos estuvieron repentinamente repletos de transeúntes. Todos le dirigían alguna palabra al pasar pero nada de lo que se hablaba era registrado por él.
Eran dos o eran tres, caminaron junto a él. Al salón no llegaba y la tarde ya era noche. Pero esos dos o tres estaban yendo a un bar y a un bar llegó él. Pedían cerveza y las pintas desfilaban delante suyo. Sabía que participaba de la ingesta pero no degustó la cerveza que bebió igua…

Amigo

Los portones se abrieron y la muchachada entró. Los parlantes reproducían música grabada, los árboles encapotaban el camino de entrada, un asador hacía hamburguesas y un kioskito interno inyectaba alcohol en las venas de ese organismo vivo que se conoce como masa. Parte de esa masa fueron ellos. La banda toco y todos celebraron, porque todo encuentro social es una celebración y toda convocatoria lo es.
De esa multitud que exteriorizaba risas y burlas, mucha pena de cada vida se ocultaba. Muchos locos se habían expandido hoyos en el lobulo de sus orejas, algunos se habían cortado parte del cabello al ras y otros, hecho rastas en parte. La estética era algo que no importaba hasta que se resignificaba en esa forma que presentaba y entonces era así que sí importaba. Y detrás de esa nueva forma correcta se ocultaba la pena.
La pena por algunos aplazada. La pena por otros reprimida. La pena particular de cada uno, pena en todos pero ignota para todos los demás. Y una persona tan impertinent…

En el umbral onírico

Los pensamientos se fragmentan en ese momento en que las horas de los días pasados se vuelcan sobre uno.
Uno. Uno es decir uno mismo. Uno suena como un individuo tan inocente. Uno se lava las manos así.
El trabajo diario se realiza, se cumple. El cuerpo pide atención y la mente pide distracción.
El cuerpo viene. La mente se va ¿Y cuándo se encuentran?
¿En esta hoja? ¿En esta web? ¿En estas manos? ¿En estos ojos?
?¿
Los pensamientos fragmentados, los ojos desviados. El detalle
Los detalles. La corrección. El desliz.
El olvido, el desliz, el error. No es igual equivocarse que cometer un desliz. El desliz en involuntariamente intencional. Es uno que quiere deslizar un mensaje que no quiere presentar en un texto puramente pretextual.
Uno, tan inocente. Uno mismo culpable. Culpable de olvidarse, culpable de no recordar. Que el alimento, que el dinero, que el maltrato.
Este texto, la vida. Que empieza sin idea y la idea se forma. Que empieza sin sentido y se vuelve genial. Y no hay manera, n…

Otra vez

Otra vez entre ustedes
Otra vez y nunca supieron
Camino como dueño de todo
Y nada es mío
Aquí entre ustedes
Más evidente, más palpable
Pero nadie palpa, nadie ve

Dame lo que mierda tengas
Servime cuantiosamente
Vine temprano y temprano me iré
Pero horas pasarán
Esta mesa y estos bancos ahora son míos
No mezquino, sírvanse de mí
Seré el papel tapiz de algún chamuyo
U oyente de los chismorreos

Llegaron los jefes
Las motos aparcan como caballos
El salón abre sus puertas vaivén.
La música pesada y melódica estalla
La estridencia inunda la llegada
Las canillas pierden presión
Los barriles se cambian frenéticamente

Esta noche quizás sea mía
Otra vez estoy aquí al fin
Quizás de esta noche me adueñe
¿Cuánto tomé ya? O más bien…
¿Qué tomé ya?
Comencemos la conquista

Jere, no
Del otro lado me dicen
¿Quiénes son? Nadie que yo sepa
Pronto retoman su chismorreo
Aunque relojean a mí
No me pierden de vista
Mejor, tendrán primera fila

Jere, no lo hagas
Alguien dice mientras sube mientras bajo
Todos m…

Apocalipsis

Todos esperaban el apocalipsis. El apocalipsis nos esperaba. Recordamos anécdotas de nuestros abuelos sobre cuánto divertía fantasear con el levantamiento de los cadáveres. Era tan absurdo, reconocían. No había explicación que pudiera respaldar la posibilidad y finalmente nunca fue posible, nunca ocurrió. Pero el apocalipsis llegó, más insensato de lo que podrían haber imaginado.
La generación que nos precede comenzó a sentirlo. Nosotros nacimos sin distinguir cuánto de lo que sentíamos era parte del mundo que nos legaban y cuánto llegaba para destrozarlo. Comenzó, dicen, con planteos existencialistas masivos. Ya no era un fenómeno del que participaban algunos, todos comenzaban a reflexionar sobre su lugar en el mundo. El mundo se convirtió en una gran duda, el mundo fue tan relativizado que lo siguiente en sentirse fue la distorsión de las leyes naturales. Nadie puede precisar cuánto ocurre como se narra. Algunos aseguran que sus pasos no los empujaba del suelo sino que traían el sue…

La Entidad

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El ente demoníaco encontró un hombre del cual alimentarse. En un momento de distracción se coló en su piel y licuó sus entrañas. Nadie jamás supo cómo se alojó de un momento a otro está entidad pero ahí estaba. Los ojos de este hombre no brillaron rojos, esas son patrañas, el ente no da señales. Pero se encontró con que no abundaba en él su alimento más nutritivo, el favorito de esta entidad: dolor. Pronto agotó cuanto quedaba en él y solo pudo funcionar como transporte. Usando su cuerpo fue que conoció a una mujer y en ella vio el dolor hecho locura, la locura hecha miles de cicatrices. Era la criatura perfecta pero este ente ya había seleccionado la línea de presa masculina y no podía cambiar a ese cuerpo.
Ella creyó que hacía el amor, pero de amor no entendía nada y de hacer menos aún. Él, cascarón vacío, buscaba procrear para procurarse mejor alimento y sorbía cuanta enfermedad en ella residía. La esperma del hombre hueco la inseminó, la mujer dio a luz una hermosa niña, tan limpi…

El Castillo

Entre la aridez, se alza el castillo. Como una continuidad de la tierra, un accidente más. Sus absurdos corredores no sirven ningún propósito. Presentan cableados de ridículas proporciones y cadenas que cruzan los ambientes. En el fondo de este irritante acceso, una amplia habitación encierra a una persona. Su voluntad se encuentra atajada por esas cadenas que lo envuelven, su deseo es absorbido por los cables que se funden entre sus huesos. Contra una pared se encuentra él sujeto y bajo él hasta la mitad de la habitación no hay suelo. La mitad del recinto continúa hundiéndose indefinidamente. Se sienten las corrientes de aire quejarse desde lo profundo. En los ojos una mirada se pierde en el vacío, la atención vuelta hacia adentro. Se retuerce y cambia de postura, su rostro se contorsiona y vuelve al mismo gesto apático. De a largos intervalos su cuerpo es sacudido por espasmos y su mirada nunca cae sobre nada, siempre se pierde. A veces sus ojos se entornan de una extraña determinac…

Llorando

16/2
Lloro
Lloro y no hay consuelo
Y no importa lo que diga o lo que sienta, no tengo perdón.
"Sos imperdonable" me dicen. "Pedí disculpas" me dicen.
Si quieren disculpame ¿Por qué esperan a que lo pida?
Dicen que quieren humildad, pero nunca es suficiente humildad.
Exigen humildad hasta que les conceda humillación
Nadie está dispuesto a humillarse. Pero lo esperan de todos.
Indecoroso, impúdico es aquel que goza, aquel que disfruta.

Es la dialéctica cristiana.
Claramente está presente en todos aunque nadie mencione su creencia

23/2
Lloro
Lloro y es el consuelo
El consuelo de los miserables que se arrastran a la miseria
Buscan un perdón que no merecen porque nada han hecho
Entonces hacen mérito para encontrar un perdón
Un perdón que buscar
Y ser parte de esa mierda a la que pertenezco
La mierda de los miserables que provoca lágrimas para poder llorar
La bosta que encuentra su reflejo y escupe al vidrio

Fui el laberinto de espejos y te perdiste
Pero estoy dentro y no…

Escrito un ocho de octubre

El viento no se lleva los recuerdos ...y para colmo trae otros Ahí estamos, al borde de las cumbres borrascosas, en el ojo del huracán, en medio de la tormenta. Ahí están nuestros cuerpos y la mente de cada uno es sacudida por bandazos misteriosos, provenientes de lo más profundo de nuestro laberinto cerebral. Ahí nos encontramos, nos vemos a los ojos, nos tocamos los labios, nos dibujamos en el otro y queremos. A donde yo vaya, te voy a llevar conmigo. No predigo ni adivino el futuro, no proyecto mis deseos porque soy cobarde. Le tengo miedo a los engaños del futuro y le tengo miedo a mis traicioneros deseos. Al margen de todas esas dudas, estás a mi lado hoy y vas a estar a mi lado siempre y eso es un hecho. Pueden pasar muchas cosas, podemos unirnos aún más y fundirnos en uno, podemos perder el lazo y distanciarnos como el astronauta y la bruja, pero yo voy a quedarme con cariño tu huella siempre, eso es un hecho.
Jamás perderá valor tu compañía, tu mirada, tu tacto, tus besos. Te …

Another stripe to the tiger

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De ojos vacíos

Él llegó en silencio. Se posó sobre la barra, miraba el salón. La chica detrás de la cafetera se fijó en él y fue a atenderlo. Su pelo no lucía ningún peinado que lo caracterizara, pero no daba la impresión de desarreglado. Vestía ropa oscura, de algún color impreciso pero opaco. Esa chica esperó a que pidiera ser atendido pero él le seguía dando la espalda. Algo de vello se veía por debajo de su rostro. Tenía un dejo de impertinencia su postura, apoyaba los codos sobre la barra aunque parecía una posición incómoda. No se sentaba en las banquetas, esperaba de pie. Su vista abarcaba fácilmente el amplio salón. Algo de cómo sostenía su cabeza en alto daba la idea de que estuviera decidiendo algo, o de que lo hubiera decidido ya, y que involucrara el salón. Tal vez esperaba ser reconocido por alguno de los comensales, pero nadie se fijaba en él salvo algún fugaz vistazo, como de quien repasa el escenario y él era parte de ese escenario.
—Buenas noches ¿desea tomar algo?
Él respondió al …

El amor

La vida
…como una guerra
No sabemos contra quién peleamos
No sabemos qué defendemos
No pedimos estar en ella
…como un baile
Le seguimos los pasos
Damos vueltas
No importa dónde empezamos
Ni dónde terminamos

Los despojos

Yo esperaba que fuera más como en las películas. Me esperaba una sensación de vacío absoluto, la consciencia de que las grandes capitales del mundo han sucumbido al silencio. No es así. Si llueve, miro a la calle y siento que nadie sale porque nadie saldría, que no se oye un alma porque los apaga el torrente de agua y el concreto de las paredes. Si no llueve, pasear por las calles vacías no es distinto de cuando había gente, si no estaban todos en un centro comercial estaban resguardados en sus casas. Creo recordar que las plazas se turnaban para recibirlos, que siempre alguna estaba vacía, la que yo elegía, como ahora. La sensación de intrusión en hogares ajenos fue de las primeras cosas que perdí, ya hoy dura lo que tardo en pestañear y donde sea que entre es mío. Todavía encuentro no perecederos en las casas aunque me tienen un poco podrida ya. Los tarros de miel son salvadores, esos le dan sabor a este abandono. Gracias que hay yerba por todos lados, el buen árbol que se bancó t…

Ultra Rare Vol 1 de Mystery Skulls

Ultra Rare Vol 1 by Mystery Skulls

DREAM
Cuando solo estás vos Y solo estoy yo Bajo las ventanillas porque es mi fantasía Te sentís tan bien Bien junto a mi lado Sos justo lo que estoy buscando
Junta tus manos, muchacha Porque tu amor es como un sueño para mí Junta tus manos, muchacha Porque tu amor es como un sueño
Nunca supe Todo lo que hacés Y supongo que está bueno saber que cómo te sentís es honesto Y me pregunto por qué aunque no haya tiempo pareciera que todo se alinea muy bien
Sos mi chica Pero no mi mundo No te confundas Me asustaste No estoy preparado Y no quise dar a entender que fuera a enamorarme de nuevo

Together
Siempre creí que era especial Diferente de lo antiguo Sabía que era algo singular Sabés que siempre tuve esta impresión de que sería el único en descifrarlo todo
Me va a encantar cuando sea mayor Me amará cuando sea más fuerte Sabés que siempre tuve esta impresión Dios, sabía que eramos especiales Sabía que envejeceríamos Sabía que nos volveríamos fuertes
Vamos a …