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8 de mayo de 2019

Zombie

La imagen de la dejadez es recurrente. La vida es una lucha por ser, por existir o por encontrar evidencia de que somos parte del mundo que nos rodea. Algunos abandonan esa lucha. Acaso encuentran lo abrumador que es el mundo. Algunos se abandonan al mundo, son arrastrados, son llevados. Los destinos son tan diversos que uno puede temerse los peores destinos para estas personas, los hay peores que la muerte. Por mucho que temamos en nuestra observación, es innegable que otros se dejan arrastrar por la corriente de eventos y encuentran buenos puertos, lugares que les contienen, amor. Acostumbramos pensar en estos términos, somos protagonistas de esta historia, actores de nuestras acciones, objeto de las acciones de los demás y de todo lo que sucede. Es raro sentirse abandonado por uno mismo. Quizás la recurrencia de palabras confunda. No hablo de lo que se diría al hablar de dejadez. Cuando uno observa a otro "dejarse", lo piensa a él dueño de esa acción, actor de su abandono. Digo que es raro abandonarse y quedarse abandonado, dejarse y quedarse dejado. Mi yo actor y dueño de sus actos no está aquí, aquí está mi yo objeto de su propio abandono. Aquí tratando de dar sentido a un mundo abundante y hermoso pero cruel y frío. El sentido nunca va a llegar. Hace tiempo se sabe que no hay un sentido propio al mundo sino que el sentido es algo que elaboramos nosotros y por él nos guiamos. Hoy ningún modelo de sentido me sirve de guía. Soy capaz de elaborarlos con hermosas florituras pero no hay un lugar en que quepa mi ser dentro de esos sentidos. Amo hasta que entiendo que no hay vínculo con el objeto de mi amor, recuerden, soy objeto yo también. Odio hasta que entiendo que no hay vínculo con el objeto de mi odio, recuerden, soy objeto yo también. Deseo un mejor mañana hasta que entiendo que yo no soy parte de ese mañana, no soy sujeto, no tengo la potestad de apropiar nada. Lloraría pero luego entiendo que no soy quien para llorar, entonces me interrumpo, atajo la lágrima y relajo la garganta. Apurar el fin de esta historia sería maravilloso pero no me pertenece.
Es que me abandoné, no estoy aquí. Una broma habla de que, llegado el apocalipsis zombie de nuestras fantasías, no estaríamos luchando por la supervivencia como fantaseamos sino que estaríamos arrastrándonos para comernos a nuestros seres queridos.
Sospecho, porque no estoy aquí presente para comprobarlo, que en algún momento me cansé de mí. Habré visto algo impropio en este ser material y he soltado esta vida. Aquí estoy ahora siendo brazos y vísceras, un embrollo de pensamientos y sentimientos caóticos. Allí en algún otro lugar estoy yo, o quien debí haber sido, allí estoy con toda mi grandeza y la maravilla hermosa del ser que debí ser. Qué bien que se haya ido, aquí seguramente se hubiera entristecido o enfurecido, todas esas cosas que casi siento yo hasta que entiendo que no soy. Lamento que ustedes se perdieran tan maravilloso ser, lo hubieran amado o lo hubieran odiado, hubieran sabido que hacer con él.

11 de marzo de 2017

Amigo

Los portones se abrieron y la muchachada entró. Los parlantes reproducían música grabada, los árboles encapotaban el camino de entrada, un asador hacía hamburguesas y un kioskito interno inyectaba alcohol en las venas de ese organismo vivo que se conoce como masa. Parte de esa masa fueron ellos. La banda toco y todos celebraron, porque todo encuentro social es una celebración y toda convocatoria lo es.
De esa multitud que exteriorizaba risas y burlas, mucha pena de cada vida se ocultaba. Muchos locos se habían expandido hoyos en el lobulo de sus orejas, algunos se habían cortado parte del cabello al ras y otros, hecho rastas en parte. La estética era algo que no importaba hasta que se resignificaba en esa forma que presentaba y entonces era así que sí importaba. Y detrás de esa nueva forma correcta se ocultaba la pena.
La pena por algunos aplazada. La pena por otros reprimida. La pena particular de cada uno, pena en todos pero ignota para todos los demás. Y una persona tan impertinente como para reventar y hacer supurar el dolor. Yo.
Tal capacidad de irrumpir con mi demanda egoísta, con mi reclamo desoído. Pero en el lugar justo, la rabia que provoca declama el dolor que se vela y me es revelado. Porque el equivocado en algo no lo está y no es tan errado creer que le hablaba a un amigo. Y pasada es la acción, el amigo existe aún y por siempre aunque sendas vidas continúen su discurrir por vías divergentes.
Quiero declarar que me verán retomar mis quehaceres, mis penares, mis reclamos, pero que ahí estaré constante receptivo de cualquier amigo, ese amigo, cada amigo porque a ellos debo mi vida, mi constitución, todo lo que de mi conocimiento es grato. Para enfrentar toda pena para la que mi presencia pueda servir de segunda, estoy. Y si has de caer, no tengas vergüenza, que caer, caen todos. Pero caer de a dos significa honra.

Amigo, no temas si estoy cerca.
Amigo, si temés, acercate.
Si algo puede irrumpir el discurrir de mi vida, es la tuya.

4 de marzo de 2017

En el umbral onírico

Los pensamientos se fragmentan en ese momento en que las horas de los días pasados se vuelcan sobre uno.
Uno. Uno es decir uno mismo. Uno suena como un individuo tan inocente. Uno se lava las manos así.
El trabajo diario se realiza, se cumple. El cuerpo pide atención y la mente pide distracción.
El cuerpo viene. La mente se va ¿Y cuándo se encuentran?
¿En esta hoja? ¿En esta web? ¿En estas manos? ¿En estos ojos?
?¿
Los pensamientos fragmentados, los ojos desviados. El detalle
Los detalles. La corrección. El desliz.
El olvido, el desliz, el error. No es igual equivocarse que cometer un desliz. El desliz en involuntariamente intencional. Es uno que quiere deslizar un mensaje que no quiere presentar en un texto puramente pretextual.
Uno, tan inocente. Uno mismo culpable. Culpable de olvidarse, culpable de no recordar. Que el alimento, que el dinero, que el maltrato.
Este texto, la vida. Que empieza sin idea y la idea se forma. Que empieza sin sentido y se vuelve genial. Y no hay manera, no hay ton ni son. Pero ya tiene caracter, ya tiene su propia gracia, estilo.
La puntuación excesiva, la puntuación obsesiva, la puntuación ya no importa punto
punto enter espacio otodoininterrumpidamentesobrecargadodeletrasindistintas
!¡
Por qué no se puede saber ¿Por qué no se puede saber? ¡Porque no se puede saber!

Escribí algo antes que alguien se afane el espacio. Escribo y escribí. Escribí y escribiré. Debería haberme dormido. Debería dormirme. Pero debo escribir antes que olvide, pero nada había para escribir. Entonces olvidar. Olvidar escribir. No olvidar algo que escribir. El ejercicio, la acción, el verbo. El verboide, la idea de acción, la pretensión.
La forma. Ausencia de predicado. Falta en tanto sujeto. Un parrafo, dos. Una oración y salto de línea: verso. Puntuación palabra puntuación: Diez puntos con el cero a la izquierda.
My own place, my secret place. Ese rincón que es mío, ese rincón que me pertenece a mí, ese rincón que es de quien soy yo ¿Quién soy yo? ¿A quién pertenece este rincón? ¿Qué es este rincón? Un puñado rebosado de palabras. Se escurren como gotas de mis dedos y no responden a mis ordenes.
Caen alborotadas y chapotean en el propio charco que forman y son lágrimas que forman un mar que es tan grande que abruma y marea y la bruma oculta mi chapuzón que soy yo cayendo en mi propio mar y solamente quiero llegar a la orilla para dejar de quebrar la eterna oración con conjunciones.
Y cerrar mis

Y cerrar mis ojos y sentir el cuerpo.
Qué irónico que irónicamente sea entonces.
Entonces sea que mi cuerpo y mi mente se encuentren.
Se encuentren cuando sueñan y se desencuentren.
Se desencuentren porque descanse uno y trabaje el otro.
Y despierte para ir a trabajar y se empiecen a separar.
Como mis ojos se separan de sueño, mi mente y mi cuerpo.
Y yo, uno, yo.

No hay más fuerza, la lapicera pesa, las teclas me oponen fuerza.
Pero ya voy a llegar.
Ya me voy a encontrar
Ya verán

4 de febrero de 2017

Más de mí

Estoy vivo en el presente. Piso en puntas de pie los bordes de una realidad que se desmoronó. Pierdo el balance y caigo sobre quienes siempre estuvieron ahí, siento cómo mi cuerpo presiona esas manos siempre en contacto conmigo. Quise ser yo y ahora, entregado, tal vez lo esté siendo. El pasado fue una bella fantasía que me hubiera gustado poder plasmar en arte y hacerla trascender. Pero ya no es. El futuro es incierto, caótico y en él me siento un impertinente.
Es duro ver el dolor de los demás, abrir bien los ojos y encontrarlo tan cerca. Las normas que uno erigió para entender a la vida y entenderse uno mismo no son reconocidas por los demás. Entonces es crisis ver gente querida transitar y no procesar la experiencia como uno mismo cree que es provechoso procesarla. A ellos les escucho dar fe de estar resistiendo y aprendiendo. Yo no les creo y entonces me encuentro actuando igual en mis propias penas. Igual pero distinto. Igual de creído pero creído según yo.
Quisiera sentirme dueño de mis herramientas. ¿Cuántos se habrán presentado ante mí que en verdad eran dueños de sus herramientas? ¿Cuántos buscaban jactarse superficialmente de tal dominio? Busco compañía, brindo de mí cuanto creo valioso. Pero en nadie encontré la compañía que gusto y probablemente nunca brindé lo que cada uno esperaba de mí. ¿Busco agradar? Quiero que me quieran. Quiero que confirmen que esas normas que erigí son válidas. Quiero que confirmen mi existencia.
Alguna vez escribí en versos y en tantos textos tendí a iniciar cada verso con "Quiero" ¿Habla eso de mí? ¿Habla de lo que estoy escribiendo o de lo que no? No estoy inventando, estoy volcando en crudo lo que contengo. ¿Quiere alguien ver eso? ¿Puede interesar y valer algo a alguien? ¿Hay un alguien así y puede acaso adquirir la dimensión de un colectivo de individuos?
Me abstuve de escribir porque faltan ideas que escribir. Las fantasías no adquieren suficiente cuerpo para formar palabras. Pero retomaré la escritura aunque deba presentar fogonazos de pensamientos. Quiero sentir las teclas cediendo a mis dedos ágiles. Porque lo son, no me cabe duda. Y me encanta.

26 de diciembre de 2016

Después de meses

Seguimos de pie sobre la tierra
Con la cabeza en las nubes
Frase sobre la ligereza del alma, quizas carencia de pesar
Pero la verdad es que estamos ante un panorama incierto. No necesita ser negrura, no se ve cortada la vastedad de la indefinición por la luz. El celeste es la única luz nuestra, el resto de los rayos siguen de largo, se encuentran con nada.
Los academia concluyó por esta temporada y se la puede ver reabriendo allá del otro lado del horizonte.
Ahora somos uno, podríamos decir, compartimos un mismo espacio, compartimos nuestro tiempo. Nos ocupamos de nuestros trabajos.
Trabajo
Trabajo y espero. Cobro y veo volar el dinero. Deseo y cumplo un capricho más y espero. Aguanto, enfrento, confronto. Agradezco tanta asistencia porque sé que este cuerpo y este espírituo solo no llegaría a ningún lado. Y en tanta asistencia me reconozco impropio, mis actos no me pertenecen como nunca lo hicieron pero la mentira era fácil cuando el fin era amigo y lo demás no importaba nada. Hoy tanto importa tanto y mis pasos son pagos de una deuda que postergo para servirme un plato de sentido efímero.
Y en la unión se comparte el espacio y el tiempo. Y el peso sobre mí se siente mayor y también mis fuerzas aparecen incrementadas. Algún sentido no es efímero, algún acto me trasciende.

Seguimos aquí
Y un día esta plastilina abrá aplastado y asimilado suficientes pedacitos de plastilina para llegar a ser yo
Con suerte
antes que la plastilina se reseque

Feliz fin de putrido 2016
Y que el 2017 traiga sofocantes aires de revolución

21 de octubre de 2016

Catching up

Bueno, hola
Algo gigante en serio acontece en mi vida
Me fui de casa de mis padres, aunque aún faltan sacar unas cuantas cosas mías pero ya no estoy ahí.
Me mudé a un alquiler para estudiantes con el apoyo de mi novia. Estamos viviendo juntos y es increíble, todo es nuevo, todo es un desafío y todo es un verdadero logro. Mientras ella trabaja yo me encargo de algunas diligencias de la casa. Viene y compartimos la cena de cada noche y dormimos para despertar juntos. La acompaño a la estación y comienzo otro día. Despertar es un gusto con ella a mi lado.
Respecto de la publicación anterior, las notas resultaron favorables. En informática no hubieron sorpresas, tengo un diez por editar una planilla de excel. En antropología me saqué un 5,50; no sé cómo contaran esos .50, imagino que se redondeará para abajo. Lo próximo para esa materia es un trabajo en grupo que espero marche bien. Hay que hablar de un texto que describe la simbología de los rituales Ndembu, es curioso que nos toque leer este texto esta semana en que las mujeres marcharon juntas para hacerse oír contra los maltratos y la humillación social de este sistema machista, es curioso porque se trata de una sociedad donde las mujeres tienen la batuta. El símbolo central de esta sociedad, como bandera según dicen ellos mismos, son los árboles y el principal es uno que de su corteza exuda una viscosidad blancuzca, una especie de látex. Ese árbol, el más importante de entre sus símbolos, representa la lactancia y es ese momento en que crecen los pechos de la mujer el que es central en esta sociedad. Las mujeres mandan y los hombres se subordinan a ellas. No hay tutía, o tutio.
Carezco del ingenio o de la creatividad para idear una forma de presentación para este trabajo, más allá de cuánto y cómo entienda el texto. Espero disponer de la paciencia de mis compañeros.

En lo laboral, hay una posible salida que me propone mi hermana. Tengo mucho que aprender.
Por otra parte, alguna vez debería tomarme en serio esto del blog, pero no imagino con qué temas armaría un nuevo y serio blog.
Gracias a vos
Si me escribís, te leo

27 de septiembre de 2016

Sobre el estudio y que me aburro

Hello, is there anybody in here?

Ah escribir es algo tan lindo y algo tan horrible es no saber qué. Aún así escribir es lindo y no importa qué escriba. Pero siempre siento que este acto de escribir y publicarme es abusar de la atención que recibo si alguien me lee, me entere yo o no, es un deber mío por el solo hecho de usar este espacio el de hacerlo rendir, hacerlo valer.
Pero esta vez no tengo necesidad.
Solamente vengo a escribir, tipear, contar alguna cosa u otra, según se me ocurra mientras escribo.
Mientras escribo...

15 de septiembre de 2013

Uno y mismo

Es cruel ver el espejo y recordar
Recortar tu imagen y montarla en una foto vieja

¿Por qué no podía abrir la puerta?
Cierto que la llave no entraba
¿Era la llave correcta? Nunca lo supe

Es cruel ser un gastado celuloide
Repetir la misma película y preguntarse

¿Por qué no pude visitar estos lugares antes?
No había acceso
¿Que lucha peleé? Me quedé tirado todo este tiempo



Hoy sé quién soy más que nunca
Pero no sé qué estoy haciendo
No quiero dejar gente tirada en sus fantasías
Espero que tengan la fuerza que yo no tuve
No esperaré que me perdonen

Por nada del mundo me perdonen

6 de septiembre de 2013

Otra

Soy dos, soy el que coje y asquea al melancólico de mierda, a ese romanticón pelotudo.
De mí no se deshace así nomás
Que se vaya a pelar cebollas a otra parte
Que se pegue un tiro en la cabeza pero que me deje las pelotas tranquilas
Yo lo tengo que extirpar a ese
A ver si me deja vivir tranquilo
No puedo andar mostrando su cara a cada mina que le pinte coger
Es asexual el muy forro
De golpe yo tengo que dejar de garchar
con la de minas que hay pidiendolo a gritos
porque el muy pelotudito quiere honrar a una mina
¡que ni pelota le da!
Es el colmo
Ya le voy a hacer un harakiri con la espadita que se compró

Una melancolía

Cómo pesa el corazón
pesan las tripas
Los huesos son absurdos
el cuerpo innecesario
inútil

29 de agosto de 2013

Mi Vida comienza a contarse en Años

La paja, el sexo, esa necesidad mía todo este tiempo
Debo estar enfermo, me siento asqueado
La peste que tuve justo cuando corté
todavía algo me queda
Y ocurrió que me entregué
¿Qué es un blog?
Un diario bitácora
Un intento
No sé qué he hecho
o sí lo sé pero jamás lo compartiré
Ya me he sentido mal, aunque no lo recuerde
Ya me he sentido mal
Pero he sido varios y sigo siendo el mismo
No sé si me cambio o cambio o me cambian
Pero este dolor es asqueroso
Estar de novio no me ayudó, me distrajo
No soy novio
Me han dejado, he dejado
Pero no guardo el placido recuerdo de haber sido
No lo guardo
No guardo nada
Nada tiene valor suficiente ante estos ojos soberbios
La he leído
El único sentimiento que siento sinceramente
El asco, el dolor, la negación, la perdición
Leyendo su maravillosa escritura
Su ligereza
Su honestidad cruda
Sufro leer los textos que yo podría haber escrito por ella
Pero que ella los ha escrito por alguien más
Quiero que vuelva a mi vida
Quiero que esté cerca
Pero debo ser honesto, es otro acto desesperado
La desesperación de emular eso que jamás voy a tener
De parecer que me acerco
Cuando mi situación mental me aleja dando vueltas en espiral
Mi mente
Me extirparía la mente
Aceptaría una muestra gratis de lobotomía
Y voy a dejar de escribir este texto
para seguir mi propia lobotomía
Seguir leyendola a ella
Esa bitacora que escribió
Esas esperanzas que alguien le dio
Esas desilusiones que alguien le dio
Esa compañía que tuvo con alguien
o alguienes
donde yo no supe estar
y por eso me culpo
o de lo que no supe participar
y por eso me culpo.

22 de junio de 2013

Tan falso como puede ser pero puede serlo más

Llegó

Es una palabra que no se puede decir de verdad.

Es una de las formas más eficaces de mentirnos.
Llegó
es una víbora que se nos mete por el culo
tan larga como la eternidad
y está infinitamente enrollándose en nuestro interior


Llegó ese momento en que todo acabaría para mí
(mentira)
Crucé el punto de no retorno de la falacia (mentira)
Ya no me puedo mentir (mentira)
Estoy desnudo ante la verdad (¿qué?)
Soy débil (no te hacés una idea)
Soy cobarde (no sabés cuánto)

Ahora lo veo con claridad
(¡¡¡MENTIRA!!!)

16 de marzo de 2013

Lo olvidado que debía ser realizado

Back on the road es un volver a la ruta, volver al camino, a un sendero que nos reconoce y en el cual nos identificamos. Aunque también suena a volver al rodeo, a la aventura, a la carrera.

Ahí está otra vez en el espacio eterno de la ruta que antaño olvidara. Ahí está. Otra vez observando la inmensidad, tan pequeño él. Como un pibe salvaje frente a un escritorio. Como un pibe con una hoja en blanco ante él en una habitación vacía salvo por el polvo. Con la respiración trémula por los golpes de los truenos que suenan alrededor, pues no es una ruta de luz la que tiene por delante. Él está ante el mundo, ante la vida. El camino, que ya mucho pedir es que esté asfaltado, no está envuelto en día ¿Qué clase de persona puede creerse él para merecer tal regalo? No, él está ante lo imprecisable, lo indefinido, la verdad. La inmensidad está ante él y sus ojos están a merced de la inmensidad.
Tiembla su cuerpo con el frío. Frío de fricción. El viento arremolinase entorno suyo. Las nubes ve él por encima, las ve culpables de ese frío e inclina la cabeza en gratitud. El frío está en su cuerpo, si no lo quiere, debe echarlo. Mira su torso y lo encuentra envuelto en brazos, dos, los suyos. La orden de apertura es desobedecida pues fuerte es la percepción del hielo que amenaza atravesar sus pulmones. Como un bufón burlón, el frío cinético se apoya sobre su espalda doblándolo. Lo doblega. Él vuelve su mirada a las nubes, las ve moverse como llevadas por la corriente y recuerda las zambullidas en piletas frías.
Despega sus brazos del cuerpo y la rigidez busca abrigo en sus piernas. No puede permitirlo, las necesita para iniciar. Tuerce sus muñecas, dobla sus rodillas. Da sus pasos como lo haría una estatua ¿Cómo lo haría una estatua? Destruyendo su integridad. Así se quiebra la frigidez de la rodilla y muerde el hielo en su anverso. Como un suicidio se extienden los brazos a los lados. Como una ardiente amante, el frío le abraza buscando contenerlo completamente. Se sacude lentamente, progresivamente, robando a la hipotermia ambiental su energía cinética.
Todo lo recuerda desde lejos. El frío se quedó en el punto de partida allá en la distancia. Él puede ver la distancia con un simple movimiento de cuello. Puede ver cómo el hielo gaseoso marca el inicio del camino y no es consciente del trabajo motriz que realiza él mismo. Ve sus propios miembros invadiendo el asfalto por delante de él, se observa ajeno y contenido por un simple miedo. Y es que sabe él, sabe que si quisiera dominar esos movimientos inconscientes perdería el control y los movimientos. Los siente, los movimientos lo sienten a él también. Todo su cuerpo es una masa homogénea. Y el mundo pasa a su lado pero no para, el mundo no para. Árboles y bosques enteros a la vera del camino a su lado pasan. Después ya no hay árboles hasta donde llega la mirada. Después aparece un árbol y después otros tantos y nuevamente pasan a su lado bosques. Y encrucijadas que él ignora y sigue adelante con el andar veloz.
Siente el ondular de su pecho como siguiendo las curvas de las nubes grises que apagan el día y se iluminan con la luz cósmica de la noche. Siente sus pulmones turnándose al frente, impulsándole a continuar su andar vital. Siente que todo está en su respiración, en el aire que ingresa en su organismo accidentalmente. Ya la atmósfera no sopla, el mundo no gira. Él gira entorno al mundo, él es viento para la atmósfera. Si caminara río arriba, los mares se vaciarían y toda el agua volvería al cielo. Pero no camina por los ríos, sus pies son de tierra y su cabeza es volátil. Su corazón es de agua contenida por el barro de su piel. Todo el mundo abrumado se detuvo. Todo el mundo salvo las nubes. En todo momento él puede verlas, puede ver sus impasibles líneas, sus contrastes inalterables de grises. Él sabe que nada de eso puede ser así, así como sabe que no debe ser consciente del trabajo que él mismo está realizando. Las ve una vez más. Su calma aparente es la máxima desesperación por mantenerse al paso que él lleva.
Y así nadie jamás podrá apartar al pibe salvaje de la pila de hojas ennegrecidas de tinta azul que caen a sus lados frenéticamente. Tal vez cuando los músculos de la mano finalmente se sequen, tal vez con suerte la tinta de la lapicera se acabe antes. La mano firme deja atrás las mismas frases que sólo se reformulan pero no hacen más que hablar de un eterno inicio en una carrera sin meta. Y el pibe escribe con su mano suicida. El pibe escribe sin saber qué escribe porque teme que ser consciente le impida concluir la tarea que inconscientemente continúa siendo inexorable. El pibe escribe igual sin detenerse a comer, sin detenerse a releer, sin detenerse a beber, nutrido sólo por la fe. El pibe confía en que su escritura se inició por un propósito y cree fervientemente que donde hay un propósito hay una realización y piensa que no es necesario conocer ese propósito y esa realización porque son forzosos. El pibe escribe.

26 de junio de 2011

El Reverso

Hola
Vengo a destruir tu universo
Tus ojos harán foco en este punto del espacio que soy
Tus oídos asociarán y buscarán todo de mí
Tu piel temerá mi impacto y tu boca sudará saliva

Hola, me oís
Me pronuncio sobre vos y me recibís con terror
es que ya sabés que destruiré tu universo
Mis palabras abren puertas en tu imaginación
Los umbrales dejan entrever paisajes de terror o pasión

Hola, es la única palabra
No habrá despedida porque no hay otro sitio
Sentís la desperanza al descubrir que ya destruí tu universo
Renunciaste a todo al oírme hola
Ya nada será igual y este será tu único lugar

18 de diciembre de 2010

¿Dónde consigo Gafas Verdes?

Es un sueño, sepanlo antes que termine este relato, sepanlo cuando comienza. Sepan que caminabamos ajenos a nuestra realidad; hablo del sueño, claro. No habían razones de ser, sí habían razones de ser que no eran las que suelen ser ¿Por qué, por qué caminábamos, de dónde veníamos? Y a dónde vamos es una pregunta que no ha de plantearse, cuando lleguemos sabremos. Lo que tienen los sueños también es que nunca llegues.
Aquí no sé si llegamos a donde estuvieramos yendo pero sí nos paramos en un aparente medio de nuestro andar.  Me puse unas gafas verdes y no recuerdo haber visto todo color de verde, sino verme enmarcado en verde. Yo era para ella, me calzaba el verde para ella, con la apariencia la sujetaba, me la adueñaba. Ella estaba ahí para mí en el medio de todo.
Sobre la vereda, pues la calle es para los autos, pero olviden que hubieran autos porque no los hubo en ese sueño. No hubo estrépito alguno y apenas tal vez sonaron nuestras voces en las mentes del otro. Fue por esos momentos que me puse las gafas y puede que estuviera a punto de pronunciarme en palabras cuando...
...despertó. Ella despertó de su sueño. Yo aún no la soñé, será que no puedo dormir en su ausencia.

19 de noviembre de 2010

Un Lenguaje Distinto

Cuando estamos así, parece que hubiera un silencio. Pero la verdad es que no queremos parar de hablar y es por eso que estamos así, así recostados sobre el otro. Esa cercanía que se logró después de algún intercambio verbal con treinta centímetros de aire entre nosotros, esa cercanía aún vencida por el contacto de nuestros cuerpos es toda la comunicación que hace falta. Y es mucha comunicación, es la transmisión de secretos que las palabras aún no logran codificar. Por eso algunos ignorantes dirían, sin dejar de apreciar la escena, que estamos en silencio. Pero no, no paramos de hablarnos y decirnos esas lógicas incoherencias que deriven del cariño mágico que compartimos. Un cariño que quién puede explicar sino con burdos "amor-a-primera-vista". Yo sé que no es amor a primera vista, confío en que estés de acuerdo conmigo. No puedo llamarle amor a nada de lo que haya habido cuando oí de vos por primera vez o cuando te vi ahí por primera vez, aunque para cuando te vi ya parecía conocerte. Tampoco podría decir, aunque aquí mi conocimiento se ve interferido por mi voluntad, si lo que compartimos ahora es amor. Al encontrarte, al comenzarte a conocer, al recibirte en mi vida e invadir la tuya, eramos pura incertidumbre e ignorancia. Quizás sin tanta ignorancia ya, pero la incertidumbre se mantiene en igual magnitud. Pareciera que hayamos creado certezas, certidumbres, porque haberlas, las hay, y las tenemos; pero no importa cuanto aumenten en cantidad, la incertidumbre del principio se mantiene intacta, impertérrita. No, no había amor, esa cosa tan fuerte. Habían montones de guijarros en nuestras almas estoy seguro, y a asombrosa velocidad los juntamos y comenzamos a dar forma y transmutar este sentimiento que parece mutuo y cuya mutualidad se ve obligada a sortear el espacio que es tanto entre nosotros. Porque mientras vos estás allá, yo estoy acá, y es el mundo entero entre nosotros. Sí, eso es lo que ocurre, nos encontramos de pie en polos opuestos del mundo y ejercemos esa maravillosa mágia de la naturaleza que es la gravedad entre nosotros. Esa fuerza que se propone llevarme a vos me tiene aplastado contra el planeta. Lo haría estallar para que nada hubiera interpuesto, lo haría estallar y al cuerno con todo lo que hubiera en él. Pero lo pienso bien y entiendo, en él estás vos, y quizás también yo. Te deseo de nuevo entre mis brazos, recostada, aunque sea sobre la humedad del pasto entre la polusión de la puta egoísta ciudad. Te quiero a vos a pesar de la distancia, a pesar del tiempo, a pesar de tu silencio, a pesar de mi estridencia. A pesar de mi cuerpo que se abraza al frío de las baldozas de su casa porque no puede sostenerse en pie si no es para sostener la calidez de tu torzo en brazos. Quiero maldecir y mandar todo al carajo, quiero ser garras y monstruosidad, quiero reconocerme lo que siempre fui hasta antes de conocerte, quiero esas barbaridades mientras no te tengo porque nada más tiene sentido. El cariño y el deseo que siento por vos son un amor tan grande que no caben en mí.

8 de octubre de 2010

Esta es mi mente

He ido y vuelto. Si detengo mis vueltas, los fantasmas comenzarán a rondarme. No estoy loco, en absoluto, estoy más cuerdo que todos ustedes si hasta soy capaz de verlos. Me revuelven el estómago mientras yazgo en cama esperando dejar mi cuerpo en paz. Pero cómo dejarlo en paz con esas presencias de siempres dominándome, reduciéndome, restringiendo mi voluntad a sí misma. He de elegir si someterme a su gravedad o erigir la mía propia deambulando por los pasillos de mi casa. Contemplé la posibilidad de escapar por la fibrosidad de hojas rayadas con la magia de la delicada vertiente de sangre azul. Pero me sentí incapaz de concretar tal idea. Traté como fuera de evitar el mecanismo electrónico al cual estoy recurriendo pues es frío y enfría mi vorágine. Los espectros aún están cerca, como si me hubieran visto dejar esta habitación y esperado mi regreso con total convicción. Parecen esperar que se apaguen las luces y se recueste mi cuerpo. He sentido el contacto frío de sus ultradimensionales extremidades, como una viscosidad gaseosa. Nacen del pasado para lanzar mis pensamientos hacia futuros inexistentes. Y cual lanza mi cerebro mutilado se clava nomás en suelos fantasiosos, atraviesan compañías que nunca hubieron, presencias pendientes en la agenda cósmica de los devenires. Cierta inmaterialidad presente y la memoria de algunas materialidades se confunden, se co-funden diría yo, en ese espacio virtuoso de mi mente. Espacio que parece ubicarse dentro de mi cavidad craneana pero que sin embargo tiene la extensión del infinito y más aún. Y en ese tiempo que escapé de este habitáculo probé mi identidad en una suerte de papel. Y descubrí que soy cuatro infinitos. Y deliré que esos cuatro infinitos se corresponden con cuatro elementos fundamentales. Y a su vez estos elementos se correspondían con cuatro puntos cardinales. Y temí que yo fuera más de lo que creía. Pero el temor no duro sino hasta que levanté la mirada y contemple la solidez y sequedad de las paredes de mi hogar. Levanté mi carne con mis huesos y escenifiqué en las baldosas de mi hogar otro lugar, y en el actué un baile, interpreté una obra que honraba la magnificencia de esas malditas paredes. Me imaginé y me deseé transmitiendo ese mundo de significados a tantos otros, tantos que apreciarían tal conocimiento si tan sólo pudieran creer en su existencia. Pero sin creer no se puede ver ni lo que esté ante los ojos, bajo las narices, sobre el suelo a nuestros pies. Cómo creer lo que no sentimos en esa nebulosa sideral que es nuestra alma. La sideralidad misma que traé a mí los crueles espejismos de este tiempo recurrido, los De-Javú’s ¿Cómo pude vivir lejos de todo esto alguna vez? ¿Cómo puedo salirme de esto para vivir de nuevo? El espacio eterno y el tiempo infinito me están tragando, me degluten, y siento los potentes músculos de sus esófagos combinados comprimiéndome y empujandome a la fosa de la perdición, donde mi materialidad será digerida y mi espíritu será absorbido por el todo que me pario, por la energía absoluta a la que siempre pertenecí. A la que todos pertenecemos, donde están todos los que alguna vez fueron. Y ahí no van a importar las ideas pues habrán sólo verdades. Y no importará si alguna vez quisiste resolver diferencias con el exterminio. Pero no, no me quiero dejar tragar. Tengo que terminar esta vida, que dijeron que es un libro abierto que no he de cerrar hasta que haya terminado. Pero no es un libro, es una condenada biblioteca de libros desordenados con capítulos que se continuan en otros libros para retomar su discursión en estos libros inconclusos de leer. Ah, es todo un viaje pensar, un viaje que no aparenta retorno pero que forzosamente y contra toda prevención y voluntad nos trae de regreso cuando la carne arde de frío en ausencia de su alma. Y no parece traerme a mi habitáculo, mi espacio de habitación, sino a una sala de infinitas puertas que nunca se abriran, que están de adorno, que ni goznes tienen. Con una mesa en medio, no cuadrada ni redonda, sino un perfecto polígono con un lado encarando a cada una de esas repudiables puertas. Y mientras la luz pierde su brumosidad, o mis propios ojos logran hacer foco en torno, una música comienza a sonar con claridad, una melodía que parece caprichosa pero tierna y suave como la infancia, una melodía que deja entrever en las paredes ese infinito que se empecina en no abandonarme. Y, sobre la mesa ante mí, hay una taza. Y, aunque no me guste el té, es de peperina. Y no estoy solo.

9 de mayo de 2010

Capacidades Diferentes

Hoy, han colisionado mis dos mundos.

El día de hoy me he dado muchos lujos que jamás me había permitido en tamaña forma y cantidad. No puedo precisar los hechos, sólo referírmeles con términos generales. Pero realmente he desempeñado el rol de un hijo de puta desconsiderado, el de perdedor incomprendido, y todo eso siendo sólo ejemplo del mundo externo.

He dado a mi ser lo que anhelaba, aún consciente de no poder asumirlo y apropiarlo en el tiempo; me he satisfecho y dado rienda suelta apoderándome del espacio todo.

He enfrentado a mi ser con lo que más le avergonzaba, he agachado la cabeza y dispuésto a rendirme ante el tiempo; me he aceptado como el lamentable y débil ser que soy.

Y cuando termina el día
Explota dentro mío toda una realidad

Vuelto a mi caverna, dejando a la metralla escarbar mi carne, me encuentro frente a frente con las raíces intelectuales de mi familia. Me enfrento a un factor, externo así es, que activó una maquinaria interna de tal manera que a la vez pude ser consciente de qué estaba ocurriendo y cómo.

Así es cómo me entiendo de dos formas
Acepto de mí toda la debilidad de mi cuerpo para hacer frente al mundo físico, a la densidad de las cosas
Y acepto de mí la capacidad de dominar el mundo ideal, ideológico, torbellino dentro del cual me encuentro. Porque ya es una realidad a mi consciencia, soy capaz de comprender y responder a partir de esa comprensión y obtener algo deseado. Puedo, en cierta medida (importante medida), hacer que las cosas se muestren como son a mí.

Puedo
No es más que una esperanza
Puedo también perfeccionar esas capacidades
Puedo
No es más que una esperanza
Pero ya tengo algo de mí por seguro
Puedo

26 de abril de 2010

¿Por qué sangra la mente?

Soy un engendro de sexo masculino que aún no cumple dos décadas de vida. Cuando rondaba la primera, era pequeño como todo espécimen humano y tenía algunos amigos cuya presencia en mi vida no lograba entender, pero en aquel entonces entender no me importaba mucho.
Sí me sentía solo. Una breve asistencia al psicólogo... no sé en qué me ayudó. Pero pasados los años entré en una institución educativa distinta y, con el cambio, me propuse cambiar. Esta nueva institución que pretendía contenerme me exigía más de lo que mi voluntad era capaz de dar. Sin embargo, cumplí con lo que se esperaba de mí y sencillamente concluí esos estudios con éxito.
Hice amigos, amigos ante quienes me mostré tanto y cuanto mi conciencia de mí mismo me lo permitía, amigos a los cuales detalle la evolución que me iba ocurriendo tanto como era capaz de hacerlo. Sucesos determinados fueron filtrando esos amigos. Quedaban entonces los que no refrenaban mi evolución, los que me aceptaban como era. Y con mi nueva forma, aún no definitiva, conocí nuevos individuos a quienes no escondí lo peor de mí.
Estamos en el presente y mi registro familiar destaca disputas con mi papá, disgustos con mi mamá y el típico fastidio fraterno. También disiento en mucho con esos familiares ya más distantes, mis abuelos, mis tíos, mis primos; pero ellos no se fijan. En este presente, no trabajo y soy aún soportado por mi hogar familiar. Asisto a las clases de una carrera terciaria a pesar de mi poca voluntad estudiantil.

Soy egocéntrico, considero que todos mis pensamientos deben partir de mí, soy el origen de todo en mi vida y todo ocurre a mí en mi vida. No soy egoísta, soy capaz de actuar desinteresadamente siempre que el esfuerzo implicado no me signifique demasiado.
Soy yo e ignoro lo que eso significa. Me propongo progresivamente saber más a ese respecto. ¿Y por qué sangra la mente? Quizás por culpa de esa pretensión de abarcar al mundo, siendo éste tanto más grande que la propia mente.
¿Por qué sangro mi mente? Porque esa pretensión es propia de la construcción cerebral humana y humano es lo que soy.





PD: El significado de toda palabra, expresada en este texto, que cargue juicio de valores (como lo que es bueno, lo que es malo, lo que es desinteresado, etc) está sujeta a mis propios criterios. Antes de atender a aquellas palabras considérese la potencial complejidad de estos criterios.
PD2: No hablo tan así, hoy me di el lujo.

Más allá de la pared del desvelo

Los garabatos como llamas consumen las hojas en blanco. Las venas se ahorcan con cada frenético movimiento que persigue una idea como a fueg...