Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2017

Otro

Imagen
Los golpes retruenan en la madera de la vieja casa. Una de tantas que aún no fue derribada. Ya olvidada es el lugar ideal. Marchan cargando con el menor de los cuidados a alguien más. Afinando el oído se puede distinguir, entre los golpes secos de la madera, el rechinar de las articulaciones, un silbido neumático. Fríos como ellos mismos arrojan a otra persona en la habitación abandonada. El cuerpo contraído se desploma como inerte pero pronto, al saberse liberado, comienza a convulsionar. Las extremidades encuentran asidero en el suelo y los muros, palpan, reconocen las superficies. La integridad mental dura poco. Aún más pronto los ojos registran y desgarran las cuerdas vocales. El cuerpo vuelve a contraerse pero es imposible escapar. Los fantasmas están por todos lados. Esa garganta ya no vibra, solo de muy cerca se percibe el soplido de una respiración. Pequeños espasmos evidencian el burdo intento de ese cerebro de reconocer la vida en el cuerpo. No volverá a comer, no volverá a…

Es crin

Son largas los caminos y grandes las ilusiones
Es gris el asfalto y pálida la fantasía
Y nuestros pasos son los de alguien más

Caminamos con las caritas iluminadas
Corremos ciegos a matar el tiempo
Lloramos las penas que no acontecen
aún

Siempre ocurre que lo vemos morir
Sin que aún haya nacido
Pero ya es nuestro padre


Quisiera poder
Quisiera poder ofrecerte
Quisiera poder ofrecerte los colores que tenés detrás

Es que no puedo dejar de verte

Aquí tienen

Quieren que cante
y no quieren oír mi voz
Quieren que baile
pero este pie va acá
este otro va allá
Quieren saber lo que yo quiero
Quieren que haga lo que yo quiero
y no quieren que quiera esto
y no quieren que quiera aquello
Quieren verme a mí
pero que no sea yo
pero que no cante yo
pero que no baile yo
Quieren darme
y que no reciba yo
Quieren que dé
y no quieren recibir de mí
Quieren atajarme al vuelo entre sus palmas y que, al descubrirme, no sea yo
pero soy ustedes

Soñó

El sueño llegó. Muchas noches pasaron en que el cuerpo se desactivaba y reactivaba como si la madrugada se omitiera o realmente no existiera. Pero una noche el sueño llegó y entonces durmió. Todo su cuerpo se distendió verdaderamente, no fue solo un parpadeo. Los ojos esta vez se agitaron.
Primero las escenas se aceleraban frente a él. Todo pasaba y solo observaba. Inadvertidamente se encontró contestando a las palabras de una mujer como él. Estaban yendo a algún lugar de la universidad, los salones los esperaban pero ella tomó otro camino y los corredores vacíos estuvieron repentinamente repletos de transeúntes. Todos le dirigían alguna palabra al pasar pero nada de lo que se hablaba era registrado por él.
Eran dos o eran tres, caminaron junto a él. Al salón no llegaba y la tarde ya era noche. Pero esos dos o tres estaban yendo a un bar y a un bar llegó él. Pedían cerveza y las pintas desfilaban delante suyo. Sabía que participaba de la ingesta pero no degustó la cerveza que bebió igua…

Amigo

Los portones se abrieron y la muchachada entró. Los parlantes reproducían música grabada, los árboles encapotaban el camino de entrada, un asador hacía hamburguesas y un kioskito interno inyectaba alcohol en las venas de ese organismo vivo que se conoce como masa. Parte de esa masa fueron ellos. La banda toco y todos celebraron, porque todo encuentro social es una celebración y toda convocatoria lo es.
De esa multitud que exteriorizaba risas y burlas, mucha pena de cada vida se ocultaba. Muchos locos se habían expandido hoyos en el lobulo de sus orejas, algunos se habían cortado parte del cabello al ras y otros, hecho rastas en parte. La estética era algo que no importaba hasta que se resignificaba en esa forma que presentaba y entonces era así que sí importaba. Y detrás de esa nueva forma correcta se ocultaba la pena.
La pena por algunos aplazada. La pena por otros reprimida. La pena particular de cada uno, pena en todos pero ignota para todos los demás. Y una persona tan impertinent…

En el umbral onírico

Los pensamientos se fragmentan en ese momento en que las horas de los días pasados se vuelcan sobre uno.
Uno. Uno es decir uno mismo. Uno suena como un individuo tan inocente. Uno se lava las manos así.
El trabajo diario se realiza, se cumple. El cuerpo pide atención y la mente pide distracción.
El cuerpo viene. La mente se va ¿Y cuándo se encuentran?
¿En esta hoja? ¿En esta web? ¿En estas manos? ¿En estos ojos?
?¿
Los pensamientos fragmentados, los ojos desviados. El detalle
Los detalles. La corrección. El desliz.
El olvido, el desliz, el error. No es igual equivocarse que cometer un desliz. El desliz en involuntariamente intencional. Es uno que quiere deslizar un mensaje que no quiere presentar en un texto puramente pretextual.
Uno, tan inocente. Uno mismo culpable. Culpable de olvidarse, culpable de no recordar. Que el alimento, que el dinero, que el maltrato.
Este texto, la vida. Que empieza sin idea y la idea se forma. Que empieza sin sentido y se vuelve genial. Y no hay manera, n…

Otra vez

Otra vez entre ustedes
Otra vez y nunca supieron
Camino como dueño de todo
Y nada es mío
Aquí entre ustedes
Más evidente, más palpable
Pero nadie palpa, nadie ve

Dame lo que mierda tengas
Servime cuantiosamente
Vine temprano y temprano me iré
Pero horas pasarán
Esta mesa y estos bancos ahora son míos
No mezquino, sírvanse de mí
Seré el papel tapiz de algún chamuyo
U oyente de los chismorreos

Llegaron los jefes
Las motos aparcan como caballos
El salón abre sus puertas vaivén.
La música pesada y melódica estalla
La estridencia inunda la llegada
Las canillas pierden presión
Los barriles se cambian frenéticamente

Esta noche quizás sea mía
Otra vez estoy aquí al fin
Quizás de esta noche me adueñe
¿Cuánto tomé ya? O más bien…
¿Qué tomé ya?
Comencemos la conquista

Jere, no
Del otro lado me dicen
¿Quiénes son? Nadie que yo sepa
Pronto retoman su chismorreo
Aunque relojean a mí
No me pierden de vista
Mejor, tendrán primera fila

Jere, no lo hagas
Alguien dice mientras sube mientras bajo
Todos m…

Apocalipsis

Todos esperaban el apocalipsis. El apocalipsis nos esperaba. Recordamos anécdotas de nuestros abuelos sobre cuánto divertía fantasear con el levantamiento de los cadáveres. Era tan absurdo, reconocían. No había explicación que pudiera respaldar la posibilidad y finalmente nunca fue posible, nunca ocurrió. Pero el apocalipsis llegó, más insensato de lo que podrían haber imaginado.
La generación que nos precede comenzó a sentirlo. Nosotros nacimos sin distinguir cuánto de lo que sentíamos era parte del mundo que nos legaban y cuánto llegaba para destrozarlo. Comenzó, dicen, con planteos existencialistas masivos. Ya no era un fenómeno del que participaban algunos, todos comenzaban a reflexionar sobre su lugar en el mundo. El mundo se convirtió en una gran duda, el mundo fue tan relativizado que lo siguiente en sentirse fue la distorsión de las leyes naturales. Nadie puede precisar cuánto ocurre como se narra. Algunos aseguran que sus pasos no los empujaba del suelo sino que traían el sue…