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Mostrando las entradas de enero, 2013

Leyes naturales

Mientras haya luz, habrá vida
Mientras haya movimiento, habrán cuerpos
Mientras haya sombras, habrán alimañas

La luz atravesará los cuerpos
La vida alimentará a las alimañas

Todo movimiento tiene réplica
El mundo no se guarda sus respuestas

Lo encontré en un papel tirado por ahí en el desorden de mi pieza
Qué lindo es encontrar cosas de esta manera, creo que lo quería seguir o darle mejor forma
Lo subo así, ya lo reescribiré

Uno es todo y Todo es uno

El universo no gira
El universo se retuerce y late
Las galaxias giran y se amenazan
Se eluden y arremeten
Los planetas se mantienen en sus orbitas
Sus astros los tienen a raya
Los gobiernos contienen a sus pueblos
Las multinacionales alimentan al polluelo de la próxima guerra
En cada ciudad se revolucionan algunos pensamientos
En cada ciudad se estancan algunos pensamientos
A cada persona le orbitan otras cuantas
Y orbitamos a cada persona

Yo quise y quiero
Pero el tiempo pasa y me retraso como el conejo
A veces adelanto experiencias y arruino sorpresas
Me anoté a tantas aventuras y en todas partí a destiempo
Los objetos más delicados de mis deseos han sido los sujetos
Un error los puede herir y otro puede traerlos a herirme
Doy razones o las sacan de algún lado
Pero siempre quedo mal parado
Perdón por la rima pero estaba servida
Es imposible intentar morir para los que hemos intentado vivir
La vida en sí no vale nada y ninguno es su poder
Son las huellas las que cobran vida y nos llaman
Con cadenas me llama…

Independencia

Volver a casa del trabajo es… supongo que el viaje en colectivo, el paseo por calles memorizadas pero siempre ajenas. Yo eso lo cuento más bien como parte del trabajo. Así pues, volver del trabajo es caminar una cuadrita hasta la puerta de chapa, meter la llave que todos tienen y entrar en este pasillo gastado y caminarlo. Siempre hay algo que caminar. El bondi nunca te va a dejar en la puerta de tu casa. Bueno, “tu” casa, así encomillado si no encontraste la forma de comprarla. Quizás sea demasiado pedir a un pibe que recién empieza a trabajar que sea dueño de su hogar. Sería demasiado pedir para cualquiera que me vea, tan simplón, manteniéndome desalineado a diario, siempre la misma ropa de hace diez años, el pelo sin ningún estilo, tan formal como informal. Cualquiera al verme dirá “y qué le vas a pedir” pero si supieran mi edad, solamente los viejos decrépitos sentirían el derecho a llamarme “pibe”. ¿Importa cuál es mi trabajo? Volver a casa es abrir esa puerta de chapa, que con un…