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Mostrando las entradas de 2012

Intruso de Diciembre ('08)

Una oscura puerta de roble es abierta por una enguantada mano blanca. La mano desaparece y asoma, a mitad de la altura del marco de la puerta, un enorme bulto rojo. Al entrar se puede apreciar esa figura redonda contorneada de blanco. Un manto de espeso blanco descansa sobre su prominente pecho. Grandes botas negras silencian la crujiente madera del suelo. En el silencio de la noche nada se oye excepto una respiración forzada. Una enorme bolsa cuelga sobre su espalda, cerrada con una cuerda gruesa de oro. El hombre, de pálida cara oculta tras una mata de blanco pelo, descuelga la bolsa y toma un papel enrollado que se encuentra atado a la cuerda de oro. Se pone unos pequeños lentes que lleva colgados en su traje y desenrolla el papel. Confirma que el dueño de la casa paga la cuota anual y abre la bolsa, del mismo material de su abrigo. Saca de la bolsa paquetes y bolsas, algunas simulando pertenecer a empresas muy importantes. Deja todo bajo un árbol bellamente adornado y se dispone a i…

Tomado de un anotador nunca usado

Como un puching-ball péndulo que sólo vuelve, como un martillo de plomo, golpea mi cabeza la hoja rayada. Hinchada con la sangre de incontables pensamientos se manchan los renglones. Solamente entonces, ahí cuando la mente está saturada, solamente con violencia puede ser comenzada la escritura de esta página.

Nadie es tan considerado conmigo como yo mismo, porque yo. Es que yo tomo en serio todos mis pensamientos, tan en serio que soy completamente capaz de aceptarlos inválidos. Digo más, todos llegan a ser inválidos. Es tal mi compromiso con ellos que descubro la relatividad según la cual es innegable la validez de cada pensamiento. Así es que, yo, que tengo un mínimo de componente material en mi existencia, soy ambos válido e inválido en el aspecto abstracto lo abstracto de mi ser. Entendiendo que los opuestos se anulan, soy nada. Y comprendiendo que el universo es un absoluto equilibrio de opuestos, soy la pura expresión del Todo. Ustedes disculpen si creen que no marco diferencias…

Digan cómo

No digan por un país no sé cuánto, por una provincia no sé qué.
Digan cómo. Digan un plan. Digan qué idea. Digan el proyecto. Digan los pasos. No digan para terminar con tal cosa, para continuar con tal otra. Digan cómo. Digan con qué recursos. Digan con qué criterio. Digan con qué medidas. No digan frases vacías. No digan palabras tan generales. No digan “seguridad” si no dicen cómo. No digan “educación” si no dicen cómo. No digan “cambio” si no dicen cómo. Digan cómo. Concretamente cómo. Sinceramente cómo. Digan las respuestas; las preguntas las conocemos todos. Digan visiones reveladoras. Digan algo de los pensadores que leyeron, cuáles rescatan, con cuál disienten. Digan qué saben de filosofía política, digan qué saben de los problemas de la gente. Digan qué saben de economía, digan qué recetas ya fallaron y cuáles aún no se han probado. Digan la historia, las causas. Digan cómo saben lo que saben. Digan algo que no haya dicho nadie, algo que no sepamos. No digan discursos que no d…

Distracción

Estaba viendo una película. Mi hermanito, sentado entre el gigantesco televisor y yo, volaba aviones que disparaban a supersoldados y mutantes muy mal hechos. Estas personas de plástico no tienen ruidos muy característicos, salvo que sus visiones de rayos sean muy potentes, pero el avión rompía records de estridencia cuando disparaba y no daba tregua al sonido cuando simplemente planeaba. No me impedía comprender la trama de la película que quise aprovechar a ver el rato que mis viejos salían con mis hermanas. No se me escapaba ningún sonido de la película pero se le sumaba el combate librado sobre las tablas del suelo. Le puse pausa a la película. Dediqué ese momento a decidir si valía la pena pedirle a mi hermanito que no me rompiera más las pelotas o si convendría abandonar esta oportunidad de ver la película ya que de todas formas mi atención ya estaba impedida de concentrarse en la historia. Entonces me di cuenta que el nene se había silenciado de golpe, como si le hubiera puesto …

El Circo de los Patetismos

Bienvenidos al circo de los patetismos
No se asusten al sentir el piso ceder
Nos sumergiremos en el morbo más fangoso

Presenciarán criaturas con memoria humana
arrastrarse hacia ustedes con llantos de clemencia
y vomitarán el dolor y el asco y la reprobación
en estridentes carcajadas

No desesperen pues los haremos llorar también
con eventuales interpretaciones de alegrías
y bellezas familiares de memorias imaginadas
para llorar la nostalgia con densas lágrimas rojas

Escenas de sexo violento en medio de la carpa
les extirpará de la excitacion lo genitales
los testículos se desgarraran
y los uteros se disolveran en sangre
mientras intentan agitados controlar la hiperventilación


Y para el acto final
solicitaré de ustedes
que se pongan de pie
y hagan una respetuosa reverencia
al publico que vieron
desfilar en el centro
que ahora se acomoda
según su anatomía
para apreciarlos placidamente a ustedes:
payasos y fenómenos del Circo de los Patetismos

Ahí viene el Sol

Las perturbaciones comienzan finalmente a afectar este universo que habitamos. Los estudios acusan un repentino cambio ocurrido entre los siglos XXIII y XXIV de nuestra época. Un breve repaso de los registros (siempre, por supuesto, llevado a cabo por especialistas) demuestra los cambios de interés con que se realizaban esos estudios. El interés científico en una primera instancia era lograr una amplia comprensión de las características de nuestro espacio. Pero al obtenerse ciertos resultados francamente inesperados, todas las investigaciones se volcaron a comprender estas repentinas variaciones. Se mantuvo esta información con recelo dentro de los ámbitos académicos hasta “el estallido del 22 de mayo de 2409”, cuando la comunidad científica encontró imposible continuar ocultando los datos que para entonces habían recaudado.


Aquella fue la fecha en que pudo apreciarse un destello en el mismo Sol. Esto que nadie hubiera podido concebir ocurrió efectivamente, según dilucidaron las observ…

Otra nostalgia

Una ciudad abovedada. Pongamos, columnas, hay columnas por todos lados. Cien es el número, cien a donde sea que vayas, cien. Cien, cien, cien.  La noche escurriéndose entre los pilares de cemento, pilares como continuaciones de las calles. La noche escurriéndose pegoteando las paredes con su babosa oscuridad. Cien es el número a donde sea que vayas. La soledad es el código en esta ciudad. La noche es el aire que respirás, la noche antes del atardecer, la noche después del amanecer. La diurnidad violada por la noche del alma humana. Vos, humano, ahí parado, ahogado en el cien que construyó tu especie. Un cien que domina las tres dimensiones. La más audaz prisión, las rejas son todo tu entorno. Gruesas, innegables, rejas. Altos hasta perderse, contundentes barrotes de bloques de cemento, húmedos de oscuridad. Único preso, como cada ejemplar de tu especie. La soledad, el único lenguaje admitido. La vista y el oído son parte del esquema carcelero, no tenés escapatoria. Si, por casualidad…

¿Cuál es?

He estado buscando una solución para mis terrores nocturnos. He visitado varios médicos, algunos doctores, pero ninguna explicación que se les pudiera ocurrir servía de nada. Recuerdo todas y cada una vívidamente. Hablo de mis pesadillas. Aún no entiendo qué fuerza me ayuda a sostener esta vida, no entiendo qué extraño aspecto en mí sostiene la esperanza de que esos terrores acabarán. Porque claramente no podría vivir si tuviera la certeza de que mis noches serán por siempre así.

Una vez más esa palabra trucha: esperanza

Estoy caminando. Estoy caminando otra vez. Estoy caminando otra vez por un pasillo. Estoy perdiéndome. Estoy perdiéndome otra vez. Estoy perdiéndome otra vez al fin. El camino es la única salida. El camino lleva hacia adentro. Es la única salida. La oscuridad me abraza. La oscuridad abraza con más fuerza. La oscuridad es la salida. La lejanía de lo habido. La lejanía de mis cosas. Las cosas que eran y siguen siendo. Lo que sigue siendo lo es lejos mío. Yo entro. Entro más adentro. No hay salida. No quiero salir. Quiero escapar. Me escapo en la perdición. Estoy perdido pero me van a encontrar. Quizás esto es una carrera. Quizás estoy perdiendo. Estoy perdiendo ventaja. Estoy perdiendo ventaja porque me están alcanzando. Me alcanzan porque estoy primero. Estoy primero delante de todos. Mi camino, hacia la perdición. Me están alcanzando con luces. Me están persiguiendo con mis cosas. Me están arrinconando en la perdición. Me adelantan y cierran el paso. No hay salida. Están todos. Los q…

Encuentros

Imagen
No servía de nada que caminara e insistiera en caminar porque su única verdad era que caminaba en círculos. Se encerraba en esa región que vio su llegada a la existencia y quizás tuviera la oportunidad de ver su partida, si es que no era inmortal. Se encerraba en esa región igual que decir que de alguna manera era la región la que no le dejaría ir. No se llegaría a saber. La región en cuestión era un poblado alejado de las ciudades. No dejaba de conectarse con el exterior mediante cableados y rutas pero sus límites eran muy claros. Unas pocas calles internas estaban asfaltadas y el resto eran de tierra con escombros y baches diseminados. El terreno que rodeaba la concentración de manzanas del poblado era de una tierra seca, estéril, semejante a las calles sin asfaltar. Como dice el dicho: Pueblo chico, infierno grande. La existencia de nadie pasaba inadvertida allí dentro. Así mismo no faltaría quien se sintiera solitario, probablemente por la incomprensión. Los trabajos del poblado eran…

Despertame

Y si te despertas tirado en un suelo desconocido ¿buscás el despertador? ¿Qué hacés al despertar en tu cómodo colchón aplastado y descocido? ¿Harías eso si te hubieran trasladado más allá? Nadie me ha dicho cómo comenzaban sus sueños. Pero si los tenían, algún comienzo debían tener. Todos juramos nunca haber obtenido aquello que buscábamos en los sueños, o que nunca ocurriera el desenlace de los mismos, todo según quién llevara a quién, si nosotros al sueño oel sueño a nosotros ¿Es así que el sueño termina sin final? ¿o acaso igual que olvidamos el comienzo también olvidamos la conclusión? En la vida cada interrogante tiene una respuesta que plantea nuevos interrogantes. Apuesto a que, frente a aquellas cuestiones que se resuelven en una respuesta sin más, la misma era sabida desde un principio.
Y si te despertas en otra realidad ¿qué es lo primero que juzgás? ¿Dirías que comenzó un sueño o esperarías encontrar todo en su debido lugar? Lo segundo seguramente sería buscar algo que se p…