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Mundos

Cuelgan los hilos de clavos en la madera podrida. Hay muchos adornos baratos pero bien tallados de ídolos egipcios y griegos. Las caras de madera que no tuvieron estrella que los convierta en verdad miran inertes al primero que entre. Las telas de cortinados y sabanas y de esos ropajes falsos están dispersas en el polvo que se cuela por las narices. En esta habitación, todo sirve para crear un mundo. Hay cajas cerradas que, al ser abiertas, revelan pilas de libros de encuadernaciones rígidas, de tapas sin ilustraciones. Muchos de estos libros contienen dentro todo tipo de maravillosas ilustraciones. Cuentan del Ragnarök, cuentan de los nueve mundos y el árbol que los conecta. Para otros, tales representaciones van en contra de sus dogmas, son un manojo de palabras que se jactan de ser ellas mismas el comienzo de todo. TODO, dicen ellas. Y en esta habitación hay tantos TODOS diferentes. En el rincón opuesto de la puerta-trampa de entrada, se apoya una caja sobre otras dos contra una fr…

Alguien para caer

El sol caerá
Y no habrá quien me salveLas palabras temblarán debiles
Y callarásNuestras miradas de acero
Rebanarán nuestra carneAl saguinolento cielo
Alzaré mis plegariasUna mano que te proteja
Otra que me salvePor encima las estrellas traeran oscuridad
Y en tu brillo hallaré mi reflejoVos al resguardo de los astros
Yo aún sin lunaLlegará así la hora
De gritar sin voz la verdadSentiremos el tiempo caudaloso
Trazando la frontera entre uno y otroU olvidaremos nuestros caminos
A la entrada de la cuevaEn todo caso y ya del otro lado
Quién fue a quién, nadie responderáEn algún lugar igual tendrás
Quien te ampare la lágrima
Quien acune tu sonrisaYo guardaré cual fuere el resultado
En el cofre que guarda mi corazón
Y viéndolo preguntaré
¿Quién hubo para salvarme de mí mismo?

Donde quiero estar

Quiero darles la bienvenida a la fantasía. Les presentaría estos senderos terrosos delineados por altos pastos y variadas flores de intensos colores. Verían los trinos, aullidos y ronroneos, saborearían el verdor del sol entre el follaje. Oh si pudieran venir y pasear entre mis fantasías... saludarían al sol que se balancea en una hamaca paraguaya, añorarían la compañía del zorro que les corra cerca y siga de largo, agradecerían las canciones que canten las aves apoyadas en sus hombros. Ah todo eso tengo para ofrecerles si gustaran ustedes.
Solo necesito remontar el vuelo sin indicaciones que el pícaro de Peter siempre anda confundiendo. Nos alzaremos diez mil cien kilometros y nos dejaríamos caer por el túnel en es mundo que los orbita cada tarde que los encuentro en una plaza y cada noche que nos conversamos con calientes tés que se enfrían. No me preocupa el frío, al amparo de las estrellas, una carrera política sin vencedores ni vencidos, en torno al mundo de mi factura, y la cali…