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Mostrando las entradas de febrero, 2017

La Entidad

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El ente demoníaco encontró un hombre del cual alimentarse. En un momento de distracción se coló en su piel y licuó sus entrañas. Nadie jamás supo cómo se alojó de un momento a otro está entidad pero ahí estaba. Los ojos de este hombre no brillaron rojos, esas son patrañas, el ente no da señales. Pero se encontró con que no abundaba en él su alimento más nutritivo, el favorito de esta entidad: dolor. Pronto agotó cuanto quedaba en él y solo pudo funcionar como transporte. Usando su cuerpo fue que conoció a una mujer y en ella vio el dolor hecho locura, la locura hecha miles de cicatrices. Era la criatura perfecta pero este ente ya había seleccionado la línea de presa masculina y no podía cambiar a ese cuerpo.
Ella creyó que hacía el amor, pero de amor no entendía nada y de hacer menos aún. Él, cascarón vacío, buscaba procrear para procurarse mejor alimento y sorbía cuanta enfermedad en ella residía. La esperma del hombre hueco la inseminó, la mujer dio a luz una hermosa niña, tan limpi…

El Castillo

Entre la aridez, se alza el castillo. Como una continuidad de la tierra, un accidente más. Sus absurdos corredores no sirven ningún propósito. Presentan cableados de ridículas proporciones y cadenas que cruzan los ambientes. En el fondo de este irritante acceso, una amplia habitación encierra a una persona. Su voluntad se encuentra atajada por esas cadenas que lo envuelven, su deseo es absorbido por los cables que se funden entre sus huesos. Contra una pared se encuentra él sujeto y bajo él hasta la mitad de la habitación no hay suelo. La mitad del recinto continúa hundiéndose indefinidamente. Se sienten las corrientes de aire quejarse desde lo profundo. En los ojos una mirada se pierde en el vacío, la atención vuelta hacia adentro. Se retuerce y cambia de postura, su rostro se contorsiona y vuelve al mismo gesto apático. De a largos intervalos su cuerpo es sacudido por espasmos y su mirada nunca cae sobre nada, siempre se pierde. A veces sus ojos se entornan de una extraña determinac…

Llorando

16/2
Lloro
Lloro y no hay consuelo
Y no importa lo que diga o lo que sienta, no tengo perdón.
"Sos imperdonable" me dicen. "Pedí disculpas" me dicen.
Si quieren disculpame ¿Por qué esperan a que lo pida?
Dicen que quieren humildad, pero nunca es suficiente humildad.
Exigen humildad hasta que les conceda humillación
Nadie está dispuesto a humillarse. Pero lo esperan de todos.
Indecoroso, impúdico es aquel que goza, aquel que disfruta.

Es la dialéctica cristiana.
Claramente está presente en todos aunque nadie mencione su creencia

23/2
Lloro
Lloro y es el consuelo
El consuelo de los miserables que se arrastran a la miseria
Buscan un perdón que no merecen porque nada han hecho
Entonces hacen mérito para encontrar un perdón
Un perdón que buscar
Y ser parte de esa mierda a la que pertenezco
La mierda de los miserables que provoca lágrimas para poder llorar
La bosta que encuentra su reflejo y escupe al vidrio

Fui el laberinto de espejos y te perdiste
Pero estoy dentro y no…

Escrito un ocho de octubre

El viento no se lleva los recuerdos ...y para colmo trae otros Ahí estamos, al borde de las cumbres borrascosas, en el ojo del huracán, en medio de la tormenta. Ahí están nuestros cuerpos y la mente de cada uno es sacudida por bandazos misteriosos, provenientes de lo más profundo de nuestro laberinto cerebral. Ahí nos encontramos, nos vemos a los ojos, nos tocamos los labios, nos dibujamos en el otro y queremos. A donde yo vaya, te voy a llevar conmigo. No predigo ni adivino el futuro, no proyecto mis deseos porque soy cobarde. Le tengo miedo a los engaños del futuro y le tengo miedo a mis traicioneros deseos. Al margen de todas esas dudas, estás a mi lado hoy y vas a estar a mi lado siempre y eso es un hecho. Pueden pasar muchas cosas, podemos unirnos aún más y fundirnos en uno, podemos perder el lazo y distanciarnos como el astronauta y la bruja, pero yo voy a quedarme con cariño tu huella siempre, eso es un hecho.
Jamás perderá valor tu compañía, tu mirada, tu tacto, tus besos. Te …

Another stripe to the tiger

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De ojos vacíos

Él llegó en silencio. Se posó sobre la barra, miraba el salón. La chica detrás de la cafetera se fijó en él y fue a atenderlo. Su pelo no lucía ningún peinado que lo caracterizara, pero no daba la impresión de desarreglado. Vestía ropa oscura, de algún color impreciso pero opaco. Esa chica esperó a que pidiera ser atendido pero él le seguía dando la espalda. Algo de vello se veía por debajo de su rostro. Tenía un dejo de impertinencia su postura, apoyaba los codos sobre la barra aunque parecía una posición incómoda. No se sentaba en las banquetas, esperaba de pie. Su vista abarcaba fácilmente el amplio salón. Algo de cómo sostenía su cabeza en alto daba la idea de que estuviera decidiendo algo, o de que lo hubiera decidido ya, y que involucrara el salón. Tal vez esperaba ser reconocido por alguno de los comensales, pero nadie se fijaba en él salvo algún fugaz vistazo, como de quien repasa el escenario y él era parte de ese escenario.
—Buenas noches ¿desea tomar algo?
Él respondió al …

El amor

La vida
…como una guerra
No sabemos contra quién peleamos
No sabemos qué defendemos
No pedimos estar en ella
…como un baile
Le seguimos los pasos
Damos vueltas
No importa dónde empezamos
Ni dónde terminamos

Los despojos

Yo esperaba que fuera más como en las películas. Me esperaba una sensación de vacío absoluto, la consciencia de que las grandes capitales del mundo han sucumbido al silencio. No es así. Si llueve, miro a la calle y siento que nadie sale porque nadie saldría, que no se oye un alma porque los apaga el torrente de agua y el concreto de las paredes. Si no llueve, pasear por las calles vacías no es distinto de cuando había gente, si no estaban todos en un centro comercial estaban resguardados en sus casas. Creo recordar que las plazas se turnaban para recibirlos, que siempre alguna estaba vacía, la que yo elegía, como ahora. La sensación de intrusión en hogares ajenos fue de las primeras cosas que perdí, ya hoy dura lo que tardo en pestañear y donde sea que entre es mío. Todavía encuentro no perecederos en las casas aunque me tienen un poco podrida ya. Los tarros de miel son salvadores, esos le dan sabor a este abandono. Gracias que hay yerba por todos lados, el buen árbol que se bancó t…

Castillo de arenisca

Afuera, el aire frota todas las superficies con fuerza. En el cielo no hay una nube que se delinee en el agudo azul. Los dedos abrasadores del sol parecen descender hasta jugar con la arena, indiferentes al viento. Una alta túnica envuelve los pasos de un ser que no deja huellas en el desierto. La capucha cuelga tras de sí, expone un rostro despejado, un semblante solemne.
Afuera, el viento es silencioso, el aire se desplaza con fuerza, con velocidad, implacable, pero silencioso. La construcción a la que entra el ente envuelto en negras fibras se alza de la propia materia que compone los cimientos del desierto. Como una continuación del suelo, algunas almenas en lo alto, en cada rincon torres más algunas alzandose por sobre la propia cúpula. Pero nada discernible en la distancia, indistinguible del arenoso horizonte.
El individuo siente sobre sí el aire cargado y vibrante mientras recorre pasillos absurdos, interiores tubulares, corredores sin ángulos ni aristas. El suelo continúa en …

Sentenciado

Si se puede ser culpable e inocente a la vez, este hombre lo fue. Era enclenque pero nada tímido. Lo llevaron a juicio en una amplia sala con muchos asientos de madera. Cruzando el gran umbral podía verse el atril detrás del cual observaría el juez, un viejo de pelo corto y expresión insondable. Dos guardias llevaban al acusado firmemente agarrado del hombro con una mano y de la muñeca con la otra. Se encorvaba por la forma en que lo agarraban y miraba al suelo porque nada de esto le gustaba. Sentados en la sala habían unas pocas personas arrimadas al frente, nadie interesado en él, algunos estudiosos observando y un par de periodistas. El juez habló de cómo este hombre había sido atrapado una noche en su casa luego de que se descubriera su culpabilidad en casos de robo, secuestro y violación. Ni siquiera el estado dispuso un abogado para el acusado. Luego de su perorata, el juez preguntó cómo se consideraba a sí mismo el acusado. Él guardó un silencio que ni el juez se atrevió a rom…

Mientras

Mientras haya luz, habrá vida
Mientras haya movimiento, habrán cuerpos
Mientras hayan sombras, habrán alimañas
La luz atravesará los cuerpos
La vida alimentará a las alimañas
Todo movimiento tiene su réplica
El mundo no se guarda sus respuestas

Más de mí

Estoy vivo en el presente. Piso en puntas de pie los bordes de una realidad que se desmoronó. Pierdo el balance y caigo sobre quienes siempre estuvieron ahí, siento cómo mi cuerpo presiona esas manos siempre en contacto conmigo. Quise ser yo y ahora, entregado, tal vez lo esté siendo. El pasado fue una bella fantasía que me hubiera gustado poder plasmar en arte y hacerla trascender. Pero ya no es. El futuro es incierto, caótico y en él me siento un impertinente.
Es duro ver el dolor de los demás, abrir bien los ojos y encontrarlo tan cerca. Las normas que uno erigió para entender a la vida y entenderse uno mismo no son reconocidas por los demás. Entonces es crisis ver gente querida transitar y no procesar la experiencia como uno mismo cree que es provechoso procesarla. A ellos les escucho dar fe de estar resistiendo y aprendiendo. Yo no les creo y entonces me encuentro actuando igual en mis propias penas. Igual pero distinto. Igual de creído pero creído según yo.
Quisiera sentirme dueño…