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Mostrando las entradas de marzo, 2018

Since we've been wrong

¿Te acordás de cuando te pusiste ese vestido? Se me escapó de la vista bajo el brillo del ojo ¿Te acordás aquello que me dijiste? ¿Qué rumbo te dio el derecho a desvariar? Y en tu tonada viva se desatoraron mis dientes Los relojes suenan fuerte con cada respiro
Desde que estuvimos equivocados Me he derramado Desde que estuvimos equivocados Nunca más me conocerás ¿Qué te llevó tanto tiempo? No estoy del todo seguro Pero a mi corazón le queda solo una oportunidad Y Luseal perdura
Un día llegará una lluvia a lavar La tierra que nos contuvo no era una isla Me he vuelto hacia dentro encarnado en mi piel Encontré la salida a través de esos párpados Cuando todos los días resultan náufragos Parezco pensar que no pertenezco acá
No pertenezco aquí No debería quedarme Las flores en mi interior crecen vacías Las paredes entre nosotros nunca se romperán Sellado mi interior se vacía más

Soledad

Soledad la que me encuentra cada tarde
Soledad la que me encuentra cada mañana
Soledad sin pelo ni cuero
Soledad sin Sol, sin astro, sin sonrisa
Soledad con toda su ausencia

Soledad la que tira de mis muñecas
Soledad la que camina sobre mis dedos
Soledad la que hincha mis hombros
Soledad la que me aprieta las cienes
Soledad la que me mata de culpa si miro a alguien más

A alguien

Alguien que sea un amigo objeto de atención
Alguien que sea una amiga objeto de deseo
Alguien que sea familia objeto de suplica
Alguien que sea compañía y la aparte de mí
De mí a quien llamamos soledad

Soledad siempre con mayúscula
Soledad porque siempre la nombro primero

La muerte de la palabra

La palabra ha muerto, nosotros la hemos matado.

Vivimos. Vagamente somos conscientes de que vivimos. Discutimos qué hace a la vida ser tal, discutimos cuál forma de vivir es la correcta. Disertamos, filosofamos, gracias. Peleamos, enfrentamos, odiamos, basta.
Nos alzamos, no de entre las cenizas, de entre los escombros de la destrucción pater-mater-nal; aquel impacto, derecho de sangre, de nacimiento. De aquella accidental formación del capricho reproductivo celular, de aquella zambullida al charco pútrido del lenguaje y las imágenes, redundancia de significados; nos encontramos con un mundo que nos niega, que nos anula, que nos contradice y aún no sabemos nuestra propia palabra.
De la multiplicación celular a la nulificación nominal y luego a resurgir.
Por negación de la conciencia o negación de la otredad, nos alzamos. Por entre los cascotes de los muros asomamos aún con la ilusión de un muro para protegernos. Quien mantenga la duda se arrastra por debajo de los despojos barriendo e…